RELIC: HERENCIA MALDITA: El miedo a desvanecer

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

En Relic: Herencia maldita (Relic, 2020) –en cines mexicanos a partir del 8 de abril vía Tulip Pictures–, Kay (Emily Mortimer) y su hija Sam (Bella Heathcote) viajan de Melbourne a Creswick, Australia, tras ser notificadas por la policía de la desaparición de Edna (Robyn Nevin), la abuela de la familia. Al interior de la casa, ubicada en una remota zona boscosa, Kay y Sam encuentran fruta podrida, notas adhesivas llenas de indicaciones (“tomar píldoras”), y ningún rastro de dónde podría estar la señora. Es evidente que la familia no se ha comunicado recientemente, aunque Kay sabía del deterioro mental de su madre. Incluso recuerda cómo la llamó asustada porque creyó que alguien entró a su casa. 

La directora Natalie Erika James –de ascendencia australiana y japonesa– aprovecha un escenario clásico del terror –la casa embrujada– para desarrollar un filme sumamente personal. James reveló, en entrevista con Cinema Inferno, que su propia abuela padeció Alzheimer varios años antes de fallecer. “Empecé a escribir Relic: Herencia maldita durante un viaje que hice a Japón para verla: desafortunadamente fue la primera vez que mi abuela no pudo recordar quién era yo. Esto tuvo un gran impacto en mí”.

Como otras producciones de la llamada “nueva ola de terror artístico”, como The Babadook (2014) y Su casa (His House, 2020), Relic: Herencia maldita se desarrolla principalmente en una sola locación, donde la mala vibra es incesante. La casa de la abuela Edna está deteriorada, desordenada y podría tener una presencia sobrenatural. Kay no puede evitar tener pesadillas ligadas al pasado de la propiedad y su familia. 

James recordó cómo pasó todos los veranos de su infancia en la casa de su abuela: “siempre me dio miedo por las noches, tenía pesadillas de la infancia asociadas con el lugar. El género de la ‘casa embrujada’ fue muy útil porque tu casa se trata de ti como persona. La raíz del terror psicológico no se trata de fuerzas externas consumiendo el lugar, es más sobre los horrores que ya están encerrados ahí y, por extensión, en uno mismo. También hay terror gótico, esa sospecha de lo que está en la mente, lo que es real y sobrenatural”.

La directora y co-guionista añadió: “la casa representa muchas cosas, es la última reliquia de tiempos más felices. Es la idea de que las cosas que vas acumulando funcionan como tus memorias y la base de tu identidad. La idea de un espacio que está deformándose, un espacio familiar que se vuelve desconocido y una suerte de laberinto retorcido en el que te pierdes. Mi abuela tenía un par de cuartos arriba que estaban llenos de cosas, y mientras su salud empeoraba cada vez acumulaba más cosas. Yo interpreté eso de manera poética: ella estaba tratando de aferrarse a las cosas mientras otras se desvanecían en su mente. Era como tratar de mantener algo a salvo o estable a su alrededor. Por eso hay un cuarto de acumulador en la película, el laberinto nace ahí. Todo esto se sintió como la combinación correcta de las preocupaciones temáticas y algo simplemente escalofriante”.

Cuando Edna reaparece como si nada hubiera pasado, lo agudo de su enfermedad es notorio para sus familiares. Entre las secuencias más efectivas, difíciles y emotivas de Relic: Herencia maldita están las protagonizadas por la abuela que abordan lo inevitable: el deterioro mental y físico de un adulto mayor con demencia. 

Para James fue “muy importante no demonizar a las personas con Alzheimer. También experimentar puntos clave de la historia desde la perspectiva de Edna para tener una gran compasión por el personaje. Ella sufre una transformación, la puedes llamar monstruo, nosotros le decimos ‘la otra’. Una de las ideas es representar físicamente el deterioro por medio del crecimiento del moho, otra representar el deterioro de tu mente y cuerpo a causa del envejecimiento. También capturar lo extraño de que alguien que amas luce igual por un tiempo, pero se está convirtiendo en alguien diferente en el interior. Y luego, en el final de su vida, ver su humanidad y fragilidad. Eso fue clave para diseñar al monstruo o ‘la otra’: no hacerla demasiada inhumana, ni que luciera demasiado como una criatura, porque queríamos que se relacionara con la forma humana más frágil”. 

En Relic: Herencia maldita las protagonistas abrazan a su ser querido justo cuando la “monstruosidad” de la enfermedad la ha consumido.