LEONA: Una joven judía busca su propia identidad

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

Leona (2018), ópera prima de Isaac Cherem presentada en el Festival Internacional de Cine de Morelia hace un par de años, es el coming-of-age de Ariela (Naian González Norvind), una joven judía que se enamora de un chico ajeno a su comunidad (Iván, interpretado por Christian Vázquez), para indignación de su círculo más cercano. “El tema principal de la película es la transición a la adultez”, reveló Cherem en entrevista, “esta joven intenta tomar sus propias decisiones y encontrar su propio camino e identidad, aunque sea distinto a su entorno y rompa con las expectativas de las personas que están a su alrededor. Eso es lo especial de la película, la búsqueda de identidad en la transición a la adultez”.

Antes de que Norvind se convirtiera en co-escritora del proyecto, Cherem desarrolló Leona basándose en diversas experiencias personales. El director liga la búsqueda de Ariela con su propio intento por encontrar una voz: “anterior a esta película había hecho cortometrajes de terror. Es una locura que hoy en día no me representa en lo absoluto, pero en ese momento eso quería hacer. Después me di cuenta que mi voz iba por otro lado y que difícilmente hubiera llegado a encontrarla obedeciendo a mis mentores de ese momento. Cada quien tiene que emprender una búsqueda donde probablemente decepcionará y tendrá que romper las expectativas de otros para sentirse pleno o satisfecho y ejercer la voluntad”. 

Cherem se inspiró en una anécdota con su mejor amiga para la idea principal detrás de Leona, así lo explicó: “ella andaba con otro de mis mejores amigos que no era judío. Ver esa historia de amor complicada desdoblarse desde ambos ángulos me hizo enojar mucho y mi manera de sacarlo fue escribir este guión”. En el filme, Ariela, una muralista urbana, conoce casualmente a Iván, pronto comienzan a salir y es evidente la gran química entre ellos. Ariela no sólo experimenta un nuevo romance, por primera vez mira más allá de la comunidad judía.

El realizador comentó que “eso tiene que ver con que a partir de que yo me mudo de casa de mis papás, a los 23 años, rompo esta burbuja judía en la que había estado toda mi vida. Me voy a vivir a San Pedro de los Pinos con este amigo que anda con mi amiga judía. Fue a los 23 años que conocí Coyoacán, el Barba Azul o cualquiera de estos lugares [que son locaciones de la película]. Fue descubrir la ciudad. De los suburbios, donde no hay necesidad de salir porque todo lo que conoces está a tu alrededor, a decir: wow, tengo todo esto tan cerca y no lo conocía. Es un abrir de ojos a la ciudad y al país donde vives, a la diversidad que existe alrededor tuyo. Empiezo a observar la burbuja desde afuera, a cuestionarla, a criticarla”. 

En Leona el júbilo de los protagonistas siempre tiene ese obvio inconveniente. La familia de Ariela, especialmente su mamá (Carolina Politi), harán lo posible para que la joven no se “descarrile”, porque casarse y formar una familia con un hombre de la comunidad judía debe ser su única opción. Al respecto, explicó Cherem, “esta comunidad en particular que estoy retratando, de la que yo soy parte, llegó a México en 1900 de un pueblo pobre en Siria. Llegamos como una comunidad, entonces aquí estamos para apoyar… ¿y a qué nos vamos a dedicar? No hablamos ni español… ¿Por qué no te fío estos cinturones y vas a venderlos al centro? Es una red que ayudó a los judíos en esa época a fortalecerse, a tener un mayor bienestar a partir de un sistema de confianza que es: venimos de la misma comunidad, somos como hermanos, queremos lo mejor el uno para el otro. Hoy en día, 120 años después, eso difícilmente sigue siendo verdad. 

“Me parece ahora una red de la no voluntad, de la homogeneización, del todos queremos esto porque es lo mejor para todos, cuando en realidad somos muy diversos. Los judíos que llegaron de Alepo a México, que eran 50 o 100 familias, tenían muchas similitudes pero hoy en día que somos 60 mil personas y llevamos tres o cuatro generaciones en este país, hay muchísimas maneras de ver la vida, hay diferentes vertientes de lo que cada quien cree y lo que cada quien quiere. Intentar contener todo eso en un costal que sea: te tienes que casar con alguien judío, tener hijos, vivir en esta zona de la ciudad, y eso es lo que significa el éxito y el ser digno para esta comunidad. Es absurdo”. 

Leona, naturalmente, está destinada a dividir opiniones entre la comunidad que representa en pantalla. Cherem expresó que “definitivamente ha inquietado mucho. Las generaciones más grandes y los hombres, aquellos a los que el status quo ha beneficiado, son a los que muchas veces no les parece correcto. Un señor judío que vio la película me dijo enojado: los trapitos sucios se lavan en casa, como diciendo no expongas lo malo nuestro ante el mundo”. 

Sin embargo, en Leona no falta la secuencias en la que, por ejemplo, un rabino trata de intervenir en la vida de Ariela; o cuando, luego de que sucede lo inevitable, nuestra protagonista intenta respetar las reglas establecidas y comienza a salir con hombres judíos con los que tiene poco o nada en común. La intención de Cherem era “hablar sobre un personaje que no se siente cómoda en un entorno donde debería de sentirse perfectamente cómoda. Mi mejor amiga me contaba de primera mano, profunda e íntimamente, de sus experiencias con todas estas personas desconocidas que sentían tenían la autoridad para acercarse a ella, a decirle lo que estaba haciendo mal. Eso fue un trauma muy fuerte para mí, algo que me provocó mucho enojo y muchas ganas de decir algo. Es algo muy loco, algo que los hombres no viven tanto. 

“Esa es una de las razones por las que el personaje tenía que ser mujer. Las mujeres son más oprimidas en cuanto a sus deseos, se espera obediencia de ellas. Yo al final dije me voy a San Pedro de los Pinos y mis papás se sintieron decepcionados, pensaron que era una tragedia que me fuera a un departamentito cuando tenía un palacio con ellos. Mi mamá le dijo a mi hermana: me da miedo que Isaac termine en drogas y con goy. Pero a la vez no pudieron hacer nada para impedirlo porque a mí no me importa y ellos de ‘bueno, es que es hombre, ¿qué vamos a hacer?’ Cuando mi hermana se mudó fue un drama muchísimo más grande”.

Si bien Leona tiene elementos de comedia romántica, en realidad no sigue la fórmula de este subgénero. Al trabajar el guión con Norvind –según Cherem “una persona listísima, sensible, artística, con una perspectiva casi opuesta a la mía porque viene de un mundo totalmente liberal, artístico, teatral y actoral”–, el cineasta lo tuvo claro: “esta historia no puede terminar con un moño rosa, de se casó. Tampoco puede terminar con un moño negro, de su vida va a ser una porquería. El descubrimiento de Naian y mío fue: el personaje no sabe cómo va a terminar porque ¿qué es terminar? No hay para toda la vida, hay este momento, y está en una incertidumbre que todos vivimos. Al personaje le parece mejor conocer y profundizar en la incertidumbre que negarla y salir corriendo hacia una boda que le de una falsa certidumbre. Era importante el encontronazo con la incertidumbre que representa la vida misma”.

Leona está disponible en Vimeo On Demand.