Nightstream 2020: FRANK & ZED, sangrienta diversión con marionetas

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

Frank & Zed (2020) tuvo su premiere mundial en el marco del festival virtual Nightstream. Se trata de un filme irresistible, un cóctel de terror, gore, humor, mitología y valores como la amistad, protagonizado por marionetas.

Un par de siglos atrás, un castillo y el maligno Moroi emergieron para aterrorizar a los habitantes de un pueblo. Ponerle fin al peligro tuvo un costo muy alto porque su rey pactó con el Dios de la muerte. En el presente, el linaje real está llegando peligrosamente a su fin, lo cual significaría la consumación de una “orgía de sangre”, tal y como dicta el acuerdo. 

La leyenda dice que en las ruinas del antiguo castillo hay algo vivo. Nosotros sabemos que ahí subsisten dos monstruos, Frank y Zed, cuyo origen está ligado directamente al Moroi. Frank es un personaje derivado de la criatura de Frankenstein, mientras que Zed es un zombie. Durante unos 200 años se las han arreglado para sobrevivir, ayudándose mutuamente. Frank suele salir al bosque a cazar ardillas para después sacarles su pequeño cerebro, que es el alimento de Zed. El muerto viviente, por su parte, es de vital importancia para que el corazón de Frank se recargue por medio de un pararrayos. Aún cuando hay obstáculos en la realización de esta rutina, por ejemplo que al zombie se le caiga una de sus manos, Frank y Zed están ahí el uno para el otro. 

El escritor y director Jesse Blanchard nos reveló en entrevista que la idea original para Frank & Zed surgió hace 10 años. “Lo primero que me vino a la mente fue el monstruo de Frankenstein y un zombie, que dependen uno del otro para sobrevivir. La otra parte fue que la cabeza de Frank sería de vidrio, que verías su cerebro, y que el zombie lo masticaría como un perro mastica un hueso, aunque esto no se ve tan claro en el filme. Luego que el monstruo de Frankenstein iba a tenerle miedo a los humanos, entonces sólo alimentaría al zombie con ardillas. Y si esa era la idea, pensé que en un punto el zombie iba a tener que comerse a un humano, entonces ¿qué sucede después?”

Frank & Zed mezcla diversos tonos, nos regala momentos genuinamente dulces e irá revelando un trasfondo emotivo. También explora la naturaleza arraigada de sus monstruos, por ejemplo, cuando Frank (tras recordar súbitamente su pasado) decapita con frialdad a un joven y Zed devora su cerebro (¡hasta lame el plato!). “Lo que más amo del monstruo de Frankenstein es que también hace cosas malas. Mary Shelley lo hizo realmente complejo e interesante, muy diferente en el libro respecto a lo que ves en muchas películas, ciertamente las de James Whale. Yo tengo una conexión mayor con el libro. Y eso fue lo más importante de mi filme: quería tener monstruos imperfectos, no me interesaba que fueran unas criaturas lindas que sólo son un poco diferentes. Quería que mis monstruos hicieran cosas realmente malas, cosas de monstruos, y ojalá que aún así sean queridos por la audiencia”, dijo Blanchard. 

Los verdaderos antagonistas –un lord y un sacerdote del pueblo que quieren destruir a la realeza y derramar sangre para evitar la “orgy of blood”– llevan a cabo su plan deslealmente, Frank & Zed se dirige a ese clásico desenlace cuando los simpáticos monstruos terminan siendo perseguidos por una horda violenta. Blanchard siempre buscó que la relación entre estas criaturas “tuviera una conexión más profunda para lograr un significado mayor. Para mí Frank y Zed son los diferentes, a los que culpas por los problemas. Es como pensar, si vamos a matarlos todo va a estar bien. Es emocionante cuando la gente aprecia que el filme tiene corazón, me parece una parte importante del terror de la que no se habla tanto. Frank & Zed es muy dulce, tiene más cosas en común con Los Muppets que con Meet the Feebles (1989), sólo sucede que tiene mucha sangre y gore”.

Frank & Zed no escatima en lo absoluto a la hora de cumplir las expectativas de ese clímax desenfrenado y sangriento. El apetitoso menú: más zombies, poseídos, desmembramientos, fuego, tripas, sangre saliendo a chorros, cabezas destrozadas a la mitad o aplastadas. Y todo con marionetas, lo cual por supuesto que lo hace especialmente jubiloso. De acuerdo con Blanchard, “para la orgía de sangre, pensé: estas son las cosas que debes ver. ¿Por qué estoy realizando esta película si no voy a hacer estas cosas? Esto es lo que quiero ver yo, como fan. Tenía una lista muy larga con todo lo que creía que alguien debe ver en una película de terror con marionetas, esa fue una de las razones por las que la orgía de sangre es absurdamente larga. No tomé ningún atajo. Creo que mi público lo merece”. 

Es bien sabido que filmar con marionetas no es una tarea para cualquiera. Trey Parker y Matt Stone quedaron agotados y desechos mentalmente tras Team America: Policía mundial (Team America: World Police, 2004). Blanchard y su equipo principal –el titiritero Jason Ropp (a quien conoció en la filmación del corto Shine) y el escultor y pintor Erin DeBray– se tardaron alrededor de seis años en terminar Frank & Zed. “Escribí el filme como si no se tratara de marionetas. Hay un bosque, un cementerio y exteriores, algo que normalmente nunca tendrías en una película de estas características. Quería que se sintiera como un mundo entero, entonces, por ejemplo, en el castillo vamos por pasillos y túneles. Hay muchos detalles, sin efectos digitales. En esta construcción de un mundo, hice mi mayor esfuerzo para intentar ser como Peter Jackson. Más que el de Meet the Feebles, el de El señor de los anillos (The Lord of the Rings, 2001-2003)”.

Blanchard continuó: “se requieren muchos ensayos, mucho trabajo y coordinación. Puedes tener a cinco personas trabajando para que un personaje cobre vida. Se vuelve aterrador cuando cometes un error y una marioneta se rompe, no hay regreso, porque sólo hay una marioneta de cada personaje. En la orgía de sangre, las marionetas fueron hechas pedazos. Entonces filmas siempre deseando que hayas obtenido todas las tomas. Si te faltó alguna, estás muerto. Tienes que ser muy preciso, porque me parece que hay 1,500 tomas en la orgía de sangre. Este clímax fue muy difícil, se tuvo que hacer un storyboard de cada toma”. 

A pesar de estas complicaciones inherentes al cine de marionetas, Blanchard, a diferencia de Parker y Stone, no dudaría en hacerlo otra vez. “Me encanta, me divertí mucho. Incluso si nos tomó tanto tiempo, aún me gusta, aunque definitivamente hay periodos frustrantes. Pero siempre hay algo que me hace regresar, como los personajes y el mundo. Me muero por volver, hay muchos otros monstruos interesantes que quiero ver, como el Baba Yaga”, finalizó.