Fantasia 2020: COSMIC CANDY, extraña y familiar

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

El leitmotiv de la griega Cosmic Candy (2019), ópera prima de la cineasta Rinio Dragasaki, evidencia su rareza inherente: la protagonista es Anna (Maria Kitsou), una joven que trabaja como cajera en un supermercado. Es tan fan de los Cosmic Candy que suele soñar con esta marca de dulces efervescentes. Sin embargo, estos sueños, en ocasiones pesadillas, suelen ser interrumpidos por su pequeña y ruidosa vecina, Persa (Pipera Maya). Cuando el padre de la niña desaparece misteriosamente, nuestra protagonista prácticamente se ve obligada a hacerse cargo de la pequeña, quien se la pasa ensayando para una obra de teatro escolar. 

Cosmic Candy es una película innegablemente “extraña” que también nos resulta familiar. Por un lado, es una comedia llena de personajes que no podrían definirse como normales; basta ver una escena de la nerviosa Anna fracasando en la ejecución de su mundano trabajo para darnos cuenta de eso. Por el otro, su trama obliga a sus protagonistas a convivir, algo que resulta molesto e incómodo al principio pero, poco a poco, Anna y Persa desarrollarán un lazo importante. 

Es previsible que tanto el leitmotiv como el detonante narrativo sólo son la punta del iceberg. Luego de que Anna y Persa logran empezar a conectar y divertirse, hay una secuencia muy bien construida en la que cada una manifiesta la curiosidad que le provoca conocer más sobre la otra. Al tiempo que Anna entra a la casa de la niña y encuentra información sobre su abuela, la pequeña decide indagar en el cuarto “prohibido” de la casa de su vecina –ese que guarda intacta la infancia de Anna–, descubriendo que el papá de ésta falleció en un accidente de montaña.

Muchos largometrajes usan elementos fantásticos y estrafalarios como metáforas de conflictos reales, o situaciones circunstanciales para abordar cuestiones más profundas. En Cosmic Candy es evidente el paralelismo que existe entre ambas protagonistas por el tema de sus padres. Pero surgen otras interrogantes: ¿esa peculiar fascinación por los dulces efervescentes tiene algo que ver con la muerte del padre de Anna? ¿Qué esconde realmente la desaparición del papá de Persa? 

A pesar de que hay una secuencia donde el leitmotiv explota y la pantalla se llena de un debraye visual curioso, sin olvidar las referencias a la realidad de la protagonista, no podría definir a Cosmic Candy como una contundente metáfora de algún tema duro (como la pérdida, las dificultades de seguir adelante o los trastornos mentales). A lo largo del metraje es evidente que Anna toma algún tipo de medicamento, pero este tema siempre queda en segundo plano (salvo en una secuencia con Persa de tintes cómicos). Tampoco se termina por explorar a fondo la relación de Persa y su padre, entendemos que es un prófugo de la justicia al que le importa su hija, sólo eso. 

Aún así, se trata de una ópera prima cálida, con cualidad de aventura impredecible por momentos, en la que pesan más las interacciones y los actos que su trasfondo. A pesar de un subtexto que no es enteramente aprovechado, sonreímos con esos momentos que, por ejemplo, reafirman la unión de las protagonistas, o la revelación de que una relación amorosa se asoma en el horizonte de Anna.