Crítica desde Fantastic Fest 2019: ‘Synchronic’

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

Synchronic es la nueva película del dúo formado por Justin Benson y Aaron Moorhead, quienes han destacado en el circuito de festivales de género durante la presente década gracias a trabajos como Resolution, Spring y The Endless

En lo personal, ninguno de sus trabajos (altamente aclamados en dichos circuitos) me había convencido de que estamos ante nuevos maestros del cine de género, no obstante, Synchronic fue una muy grata sorpresa, sin duda su obra más notable hasta la fecha porque contrasta por completo con sus proyecto anterior, The Endless (presentada en el Festival Mórbido 2017). El filme era un sinsentido total, incluso autocomplaciente, gracias a sus guiños a Resolution y un posible universo compartido. Synchronic, por el contrario, está basada en el desarrollo de personajes, en construir una relación entre los protagonistas que nos haga sentir empatía, mientras explora los territorios de la ciencia ficción.

Si bien los dos protagonistas de Synchronic (interpretados por Jamie Dornan y Anthony Mackie) no son detectives sino paramédicos, ambos terminan actuando como los investigadores principales de una serie de extraños sucesos cuyas víctimas se conectan por la aparición de una droga sintética llamada Synchronic. Benson y Moorhead se sumergen en una clásica historia detectivesca donde, además de ser trama principal, dedican tiempo a exponer los problemas personales de los personajes: Mackie le da vida a un hombre que acaba de recibir el diagnóstico de un agresivo tumor cancerígeno cerebral; mientras que el personaje de Dornan, no es feliz en su matrimonio y, eventualmente, su propia hija adolescente (Ally Ioannides) desaparece tras uno de estos incidentes ligados a la droga.

Benson y Moorhead vuelven al cine fantástico de ciencia ficción que siempre les ha interesado. Destaca de Synchronic, dentro de la filmografía de sus directores y del género como tal, su simpleza –hasta cierto punto–. Más que enfrascarse en tramas gratuitamente enredadas o en desconcertar a su público como ya lo habían hecho anteriormente (sobre todo en Resolution y The Endless), Benson y Moorhead deciden crear una película sobre viajes en el tiempo muy directa, cuya ejecución y temática elevan por completo el material.

Es curioso que, de pronto, Synchronic se enfoca totalmente en el personaje de Mackie (sí, el de los Avengers) y su experimentación/estudio de una droga que altera el tiempo pero que en su caso, al tener el tumor cerebral, puede ser un tanto más controlable. Sin caer en complicaciones, Synchronic se divierte mostrándonos mundos pasados (se nota el presupuesto) e, incluso, se permite comentar sobre la situación política actual de Estados Unidos, al hacer que su protagonista afroamericano viaje en el tiempo a una parte de Luisiana donde el Ku Klux Klan aún tenía una presencia importante. Sobre todo, Synchronic nunca deja de enfocarse en la relación anteriormente establecida entre sus tres personajes principales (los dos paramédicos y la hija de uno de ellos). Y por ello logra ser no sólo visualmente notable, sino también relevante, divertida, efectiva y humana.

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