Crítica desde Fantastic Fest 2019: ‘Color Out of Space’

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

Color Out of Space marca el regreso de Richard Stanley, cineasta de culto y figura genuinamente enigmática, quien se recluyó en un recóndito lugar de Francia luego de filmar Dust Devil y tras esa surreal y catastrófica experiencia con la maquinaria hollywoodense que lo privó de completar su versión del Dr. Moreau (expuesto perfectamente en el documental Lost Soul: The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau, de David Gregory). Color Out of Space es su primer largometraje de ficción desde 1992. 

Basada en una historia del inmensamente influyente H.P. Lovecraft y protagonizada por la leyenda viva de la actuación Nicolas Cage, Color Out of Space nos hace pensar que Stanley debió volver al cine fantástico hace mucho tiempo. La película se desarrolla en una zona boscosa aislada de la civilización, donde sólo vive una familia (los padres y tres hijos) y un extraño ermitaño stoner (interpretado por el mismísimo Tommy Chong). 

Un hidrólogo afroamericano (Elliot Knight) se encuentra inspeccionando el lugar, al tiempo que la hija del protagonista (Madeleine Arthur) desea irse del bosque y realiza rituales para que el cáncer se vaya del cuerpo de su madre (Joely Richardson). La repentina caída de un meteorito dará pie a una serie de sucesos extraños, imposibles de explicar bajo la lógica humana.

Color Out of Space no es una película de ciencia ficción y terror convencional, su peso recae por igual en su aspecto visual –la vistosa paleta de color y las fantásticas transformaciones provocadas por la influencia alienígena (una vertiente que remite a La cosa del otro mundo, de John Carpenter, que en palabras de Stanley es “la película más lovecraftiana sin ser adaptación del autor”)– y en un tono humorístico delirantemente absurdo, emanado principalmente de Nic Cage (aunque no podemos ignorar la aportación del gran Tommy Chong). 

Luego de películas recientes como Mamá y papá y, sobre todo, Mandy, el desmesurado Cage ha estado muy presente en el pensamiento colectivo de los seguidores del cine de género. Color Out of Space es otra adición a esta faceta sumamente memorable del ganador del premio Oscar. Detalles como el peculiar interés que su personaje (un granjero) tiene por las alpacas son parte del color (figurativamente hablando) de Color Out of Space, al tiempo que ese característico delirio in crescendo en las actuaciones de Cage en esta ocasión se termina ligando a la influencia extraterrestre. 

Obviamente el color (literalmente hablando) de Color Out of Space también juega un papel vital: esos tonos morados que representan la misteriosa entidad alienígena en un mal viaje que, como ya apuntaba, de igual forma incluye la transformación (mental y física) de animales y personas. Esto da paso a una imaginería terrorífica y a acciones violentas, que potencian los temas de la cinta (el cáncer de la madre, por ejemplo) y, en general, una constante locura. 

Bienvenido de vuelta, señor Stanley.

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