EL CULPABLE: Uno de los mejores thrillers recientes

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

Películas como Enlace mortal (Phone Booth, 2002), dirigida por Joel Schumacher y escrita por el legendario Larry Cohen, o más recientemente Locke (2013), del británico Steven Knight, han probado que no sólo es posible sostener un largometraje en el que el protagonista esencialmente no hace nada más que hablar por teléfono, sino que una premisa tan minimalista como esta puede llevar a intensos thrillers o a complejos dramas humanos/estudios de personaje que suceden en “tiempo real”. 

La producción danesa El culpable (Den skyldige, 2018), ópera prima del sueco Gustav Möller, sigue este concepto: todo recae en observar al personaje central Asger (Jakob Cedergren dando una cátedra de actuación) mientras cumple con su trabajo como operador de las líneas de emergencias en Copenhague, Dinamarca. Aunque Asger luce preocupado por alguna razón, es casi al final de su jornada laboral, y tras atender llamadas rutinarias –un tipo asustado por los efectos de la droga que consumió recreativamente, a un hombre que con algo de vergüenza denuncia vagamente el asalto que sufrió a manos de una prostituta en la zona roja de la ciudad–, cuando la tensión en El culpable verdaderamente comienza. Asger responde a una mujer que, extrañamente, pretende estar hablando con su pequeña hija. Muy pronto nuestro protagonista se da cuenta que la mujer en cuestión, Iben (voz de Jessica Dinnage), no está sola y que habló en secreto al número de emergencias porque ha sido raptada y está siendo transportada en un vehículo.

Es la personalidad de Asger, un ex policía sediento de justicia y que genuinamente se preocupa por Iben –incluso en otra llamada le promete a Mathilde (voz de Katinka Evers-Jahnsen), la pequeña hija de Iben, que su mamá regresará sana y salva a casa–, lo que lo lleva a ejecutar acciones que sobrepasan sus responsabilidades como mero operador. Buscando cumplir a toda costa la promesa que le hizo a Mathilde, las decisiones de Asger parecen nobles en un principio, incluso considerando que está haciendo lo que no le corresponde, pero gradualmente comenzarán a exhibir a un hombre intenso que, por ejemplo, no dudará en saltarse la ley o gritarle al presunto raptor (voz de Johan Olsen) que merecería ser ejecutado sin misericordia. Es así que a pesar de seguir a un operador, tenemos un thriller policiaco en el que caben persecuciones en auto, investigaciones detectivescas, el hallazgo de un cadáver y trato directo tanto con el presunto criminal como con la supuesta rehén… aunque, recuerden, como audiencia todo esto lo experimentamos/imaginamos sólo por medio de las conversaciones telefónicas.

Los elementos que incrementan el suspenso en El culpable van de la mano con el desarrollo del protagonista y la revelación de su trasfondo. Para añadir una capa de drama, el director y co-guionista Möller decidió desenvolver la trama justo la noche antes al día que marcará un antes y después en la vida de Asger y que tiene ver con las repercusiones de su decisión errónea más importante, tomada cuando aún trabajaba como policía. 

Con sólo un par de locaciones, ambos cuartos situados dentro del mismo complejo donde labora Asger, y con un estilo discreto (la cámara que sigue a Asger es siempre sobria, mientras que la paleta de color sólo se torna llamativa en una secuencia rojiza), El culpable es un estudio de personaje con un potente giro argumental que abre una reflexión en torno a los peligros de la (aparente) impartición de justicia, además de provocar el acercamiento al lado más personal del protagonista. Con ejecuciones bastante diferentes entre sí, Enlace mortal, Locke y El culpable llegan a un punto en común, obligando a sus personajes principales a enfrentar su propia realidad y en ese arrebato de honestidad, asumir las culpas y consecuencias. El único culpable es en ocasiones uno mismo…